El color del caballo, Una mirada conductual.

Por: Jaime Taborda G     

Docente de Etología y bienestar equino. 

El color del caballo, Una mirada conductual. Por: Jaime Taborda G Docente de Etología y bienestar equino. Existe una relación estrecha entre el biotipo del caballo y su conducta, es decir

Existe una relación estrecha entre el biotipo del caballo y su conducta, es decir; la forma que da la función, y la función es nutrida por la conducta y esta a su vez es posible solo con la forma particular de cada individuo.

El caballo criollo colombiano por ejemplo, considero; tiene 83 características diferenciales que marcan no solo su apariencia, sino su posición en la manada, la jerarquía por ejemplo y el dominio, para ellos no son democráticos, son merecidos de acuerdo a los dotes físicos y mentales que le permiten liderar o no poder hacerlo, y esa diferenciación se puede calcular a través de los  64 rasgos y 19 perfiles que encontré,  y el color es una de esas 83 características, en estos años de observación atenta y 1.563 caballos analizados he encontrado algunas manifestaciones conductuales propias de cada ejemplar y la expresión de algunas de ellas de acuerdo a su color.

Los colores por ejemplo han servido como método de selección natural y lo evidenciamos cuando vemos manadas de caballos donde se atraen de acuerdo al color y dependiendo de este registramos comportamientos como:  sementales que  solo gustan de un color en las hembras, rechazo en una manada para un individuo, madres a las que  separarlas  de su cría en el destete es más duro para ellas que para su potrillo , aquellas para las que separase de su cría no ofrece dificultad, revoltosos y peleoneros, amistosos y dependientes, caballos que defecan en un solo sitio, los que defecan en todos lados, los que a pesar de estar sanos no engordan, los que con poca comida permanecen robustos,  equinos tozudos, recios, cooperadores, atrevidos, tímidos, respetuosos, irrespetuosos, maduros, inmaduros, juguetones, lideres, tranquilos, vigilantes, activos, sumisos, retadores, defensivos, ofensivos, pacíficos, dependientes, y el color está sin duda presente como influencia en la manifestación de la conducta.

En los humanos la personalidad, en los equinos la caballonalidad, esta es la palabra que en paralelo a la anterior, quiero usar para definir la forma de ser del caballo como individuo, desde un punto de vista etológico.

El manejo humano, el ambiente, las experiencias positivas o negativas que pueda vivir el equino, modifican, porque reducen o aumentan su conducta, la desplazan o deforman, sin embargo su base conductual, su conducta innata lo acompaña para siempre, como lo acompaña su apariencia hasta en una mínima porción cuando aún está vivo y ya  esté muy viejo. Por lo anterior creo que: Es  celoso el caballo negro, que hoy quiere que no pare de tocarlo  y cuando inicio con uno que no es el, solo el anca me ofrece como gesto de celos por haber sido infiel.

Es prevenido el Alazán, a quien cambios en su ambiente lo preocupan e incomodan, su gran sensibilidad camuflada por su energía, lo hacen extrañar y notar lo nuevo. Es de mucho carácter el Zaino, a quien objetar cuando no está de humor le es fácil manifestar y quien también por su temple al trabajar le da la fuerza a su mente para  expresar firmeza. Es  acentuado  el castaño, a quien cuando no le hacen daño, será el mismo que una vez siendo potro expreso ser y que será para siempre como quien su cuerpo le crece pero su mente no modifica.  Y. Es solitario el  moro, el que su cuerpo quiere ensuciar, como gesto de encaje obligado para que lo quieran aceptar, con un

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